Del verbo escribir (en primera persona)


Escribo porque me nace,
porque nazco cuando escribo, 
por la curiosidad de saber,
por fin,
lo que tengo para decir.
Porque respirar es tan fácil,
tan sencillo que todos pueden,
escribo porque me nace,
porque me hace sentir vivo.
Siempre ahorro las palabras
lo que vale la pena siempre está
bajo la sombra del silencio.

Escribo para soplarle la espuma
a la cerveza de los días,
para tumbarle la ceniza a la vida
que se acumula y no cae,
para limpiarme el sudor que me
cae de la frente y me hace arder
los ojos,
para desprender la costra
que me dejó la batalla
que empezó perdida.

Escribo porque no tengo motivos
para no escribir,
porque yo soy yo,
el papel es papel
y la tinta es tinta,
es tanta,
tanto como yo
tanto como el papel
tanto como nada.

Escribo porque me llena,
porque me vacía, 
porque me lleno
para sentirme vacío.
Porque la noche me da motivos
y la lluvia me permite,
porque los grillos me gritan
que escriba.

Escribo porque me sangra la conciencia,
porque Dios no me dotó de alma
y mi cerebro no me dotó de Dios,
porque la imaginación violó a la cordura
y salió de la jaula,
porque hay una punta salpicada de tinta
dispuesta a ponerle límites ilimitados
a la loca prófuga.
Porque siempre hay algo
que vale la pena ser escrito
y a veces, solo a veces,
me elige a mí para que lo escriba,
porque siempre hay alguien 
que necesita leer algo,
y a veces, solo a veces,
yo lo escribo.

Escribo para acabar el frío
que dejan las palabras
que no están escritas,
para auyentar el temor
de la hoja en blanco,
para darle sentido al
sinsentido que se siente
cuando no se siente nada.
Porque siento cuando escribo
más no escribo lo que siento,
escribo lo que tengo para escribir
y siento lo que tengo para sentir
y digo lo que tengo para decir,
yo sé que es así
porque lo siento
y porque lo escribo.

Escribo cuando hace falta,
cuando el cigarro me arrulla
y me pide compañía,
cuando la energía del café
se sale por el humo,
cuando el sueño me da la espalda,
cuando el genio se endurece
y me exige soledad,
cuando estoy con soledad,
cuando estoy con amargura
y cuando estoy con tristeza.

Escribo cuando a soledad
le hace falta leer algo alegre
sobre tristeza,
cuando a tristeza
le hace falta leer algo alegre
sobre amargura,
cuando a amargura
le hace falta leer algo alegre
sobre mí.

Escribo por la dificultad
que tiene no escribir,
me confieso ante el papel:
no soy capaz de no escribir.

Escribo por incapaz, por cobarde,
por valiente,
por amnésico, por enérgico,
por anormal, por amoral.
Porque la vida se gasta
si no se escribe,
pero se gasta más
cuando está escrita,
porque el pasado no sería
pasado
de no haber estado escrito,
para adelantármele al futuro
y dármelas de presente,
porque cuando él iba
yo ya venía escribiendo
o por lo menos pensando
lo que venía a escribir.

Por la muerte lenta de
la ortografía,
por las tildes ausentes,
las contracciones explotadas,
los anglicismos,
el parlache,
por los párrafos incompletos
y las ideas inconexas.
Por la cordura del que escribe,
por la locura del que lee,
por la desgracia del que no lee,
por la injusticia del que no ha leído,
por la desdicha del que no sabe leer,
por la desdicha del que sabe leer,
por la desdicha del que lee
y por la desdicha del que escribe.

Escribo porque no he aprendido a gritar
en el tono preciso,
porque no llego a la nota
que me permite romper la copa,
me la bebo y escribo,
me la bebo mientras escribo
o escribo mientras me la bebo,
o vivo mientras escribo
o mientras bebo,
o vivo, bebo y escribo.

Escribo porque sería estúpido
no escribir,
las palabras
serían simples suspiros
avergonzantes,
porque Bukowski era un borracho
Vallejo un apátrida
Rulfo una incógnita
y Barba Jacob un mariguanero.
Por la buena influencia
de las malas ideas,
por los buenos recuerdos
de los malos olores,
por los buenos ratos
de los malos tiempos,
por las buenas copas
de los malos tragos,
por la buena compañía
de los malos amigos.

Escribo por escribir,
para darle puñaladas
al tiempo
y después tener escrito
quién fue, dónde ocurrió,
cuándo lo hicieron, cómo pasó.

2 comentarios:

Jkortiz dijo...

No podía pasar sin por lo menos decir gracias y seguí escribiendo

El Sujeto. dijo...

Jkortiz, gracias a vos por haber leído, y sí, voy a seguir escribiendo.

El Sujeto

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Hace más de veinte años nací, vengo creciendo, lucho por reproducirme y todavía no he sabido que me haya muerto.