Pútrido y tétrico apátrida


Una tarde estuve departiendo con unos conocidos, y entre copa y copa, fuimos tomándonos confianza de a poco, deliberamos ampliamente de una cantidad de temas, pasamos un tiempo muy ameno hasta que a una mujer que estaba con nosotros en el grupo se le ocurrió la mala idea de tocar la política, ¿ustedes, por quién van a votar?, lanzó la pregunta al centro, como para que respondiera cualquiera, y cada uno, sin orden específico, empezó a revelar la identidad de su elegido seguido de un poco de propaganda política no pagada. Dos candidatos se ganaron la mayoría de votos de los que estábamos, Mockus y Santos. Noemí sólo había sido nombrada en tono de burla. Mientras ellos hablaban de estos personajes, recordé las palabras de Fernando González que alguna vez leí: “verdaderamente que esta tierra es fértil en bobos; produce un bobo cada cuatro años”.

Al ver que no había participado de este debate y que sólo me había dedicado a mirarlos, un hombre me preguntó que cuál era mi candidato, que yo por quién iba a votar.

Pues yo soy abstencionista y no me interesa ningún candidato en especial…me llama la atención la mano de Germán Vargas Lleras, pero no le voy a dar mi voto –le respondí.

¡Por gente como usted es que los malos gobernantes suben al poder! –me ladró una mujer que me miraba con rabia.

Además, yo no tengo derecho a elegir presidente en este país porque no tengo nacionalidad colombiana…

¿Cómo así?, ¿acaso vos no eras de acá pues? –confundida, me indaga.

Entonces le expliqué que desde hacía unos años yo había tomado la decisión de renunciar a mi nacionalidad colombiana y más bien, resuelto ser argentino. Un día vi que mientras el Estado se reía en la cara de mis compatriotas, éstos le aplaudían. Me sentía incómodo sabiéndome parte de esa colectividad de estúpidos. Y, bueno, ¿por qué Argentina?, por tres cosas, esencialmente: una, es la calidad y cantidad de carnes y cervezas, dos, por la riqueza artística y el apoyo de ese Estado para con la cultura, y tres, la más influyente, mis facciones indudablemente caucasoides que revelan mi procedencia europea. Después, sólo fue cuestión de trabajar en acento, en pronunciación y de interiorizar una lista larga de palabras del lunfardo y listo, ¡ya era argentino!

Yo no entendía por qué las caras de los que me estaban escuchando mostraban una risilla burlona, pensé que seguramente les habría parecido ridícula la idea de que en Argentina hubiera mejor carne que aquí, quién sabe. En un ataque sorpresivo, una mujer irritadísima, al parecer, se levantó de su silla y pasmosamente se dirigió hacia mí, caminando lento y sin quitarme su mirada de mis ojos, cuando parecía que me iba a morder, me dijo, pausada , abriendo mucho la boca y pronunciando exageradamente letra por letra: T-É-T-R-I-C-O. Yo, obviamente, me extrañé y le pregunté qué le había molestado.

¿No le parece muy tétrico creerse argentino siendo un montañero más? –me dispara.

No le contesté nada pero estaba de acuerdo. Yo era un apátrida tétrico. Y no sólo tétrico sino pútrido, porque en este país de patriotas y regionalistas (un patriotismo embutido por el recto a las malas y un regionalismo estúpido y sin razón de ser), los que no sentimos orgullo por esta tierrita, expelemos un olor fétido, nos tratan con asco y definitivamente apestamos. Pero, ¿cómo querer un país que no ofrece las mínimas garantías de supervivencia?, ¿cómo defender una Patria que no respeta la vida?, ¿cómo tener sentido de pertenencia por un nombre manchado de sangre y de corrupción?

Lo que había sido una velada exitosa unos minutos antes, se había convertido en un lodazal de idealismos donde, de un lado estaban los patriotas y en la otra orilla, yo, defendiéndome de esa manada de buitres tricolor. ¡Este debe ser guerrillero, debe estar con los del Polo!, ¿Si no te gusta, por qué no te vas?, Entonces váyase para Venezuela y mire cómo la tiene Chávez…iban y venían frases que me intentaban enjuiciar, de todos lados. Un hombre que me había estado mirando con cara de terror, rompió su silencio y se puso de ejemplo diciendo que él había prestado servicio militar, que se había ido de voluntario a luchar en el monte por un futuro mejor en su país.

¿Vos no prestaste servicio militar? –increpa.

No, afortunadamente no resulté apto.

Pero en caso de una guerra contra Chávez, ¿vos pelearías para Colombia?

No empuñaría un arma en ninguna circunstancia contra nadie, y menos contra un país que no me ha hecho nada, y menos aún, defendiendo a un Estado que no me ha servido de nada. Incluso me entregaría al ejército enemigo y pensaría seriamente en ser víctima voluntaria del síndrome de Estocolmo.

¿Qué dije?, no sé, pero se molestaron. No me hicieron ningún reclamo pero desde que se dio fin a esa charla, no se dirigieron a mí con la misma amabilidad y menos se preocupaban porque yo opinara o no. Igual, yo ya había logrado mi cometido y con un extra: estaba borracho y no había gastado ni un quinto. El ambiente se había puesto pesado por culpa de varias indirectas lanzadas al apátrida y el transporte público masivo estaba por terminar su jornada, así que decidí tomar rumbo a mi hogar, tranquilo de haber obrado de la manera correcta. Fui al baño del local donde nos encontrábamos, me despojé de las cervezas que me habían obsequiado y pensé un momento en mi despedida, en decir algo agradable, al menos, para irme. Pero por sus gestos, descubrí que tampoco les había gustado mucho cuando con mi mejor acento porteño, salí del lugar diciéndoles chau, pibes.

6 comentarios:

Nataly Bustamante dijo...

Mirá que soj groso, voj!

|[• JoViiiS •]| ♥ dijo...

jajaja parceeeee vos escribis tan bueno..!!!!!!
me encanta =)

Jorge Jaramillo dijo...

Aunque comparto todo, pero todo, absolutamente todo de lo que dices, si voy a votar acá.
De resto, es verdad.

carlos dijo...

hey loko ximba de escrito , qùe sabor!

Eliana Orrego Mejía dijo...

Parx súper, súper bueno!!!
Al igual que Jorge yo también quería votar acá, hasta que en esta ciudad de mierda me robaron el bolso con la billetera jajajaja.
A partir de hoy, voy a pensar muy bien de qué nacionalidad quiero ser jajaja.
Y bueno Felicitaciones!, excelente, estás escribiendo cantidades.
Te quiero mucho gordo Huevon, espero que podamos pasar más tiempo juntos.

CUPRA dijo...

Loca, andaté a la reconcha de la lora....

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Hace más de veinte años nací, vengo creciendo, lucho por reproducirme y todavía no he sabido que me haya muerto.