¿Qué más da?


¿Qué más da?, che le hicho achí y lo tuvo. Haya sido por miedo, por pesar, por venganza o simplemente por inercia, pero lo tuvo. Ya no hay más oportunidades para deshacerse de él de forma sencilla ―legal―, de ahora en adelante va a tener que soportarlo hasta que alguno de los dos se muera. Tuvo más de cuatro meses para decidir no tener el bebé pero decidió traerlo a este mundo; craso error. De todas formas no se desanime, usted puede tener una vida tranquila con su cría y hasta puede que tenga posibilidades de pasar de los quince años pero tenga en cuenta que en esta vida los errores se pagan con plata, con cárcel o con culo ―estos errores cuestan muchos millones y por lo general no se ven retribuidos―. De entrada debo aclarar que lo que viene a continuación no tiene por objetivo herir la susceptibilidad de ninguna madre ni de ningún padre, por el contrario, lo que busco es ayudar a que esos jóvenes padres neófitos y a esas infantes madres primerizas a que afronten ese reto tan grande de la manera adecuada, me tomé el trabajo de pensar y redactar algunos puntos para tener en cuenta en esa carrera de progenitor joven y progenitora joven.

NOTA: si tiene más de treinta (30) años no aplica para lo de joven. Si tiene menos de treinta (30) años y más de tres (¡¿3?!) hijos, respétese.

OTRA NOTA: cuando me refiero a ‘el bebé’, puede ser un infante de sexo femenino o de sexo masculino, nada excluyente.

Basta de golpes de pecho por haber querido lo más difícil, hay que afrontar el asunto como la post-adolescencia lo requiere: lo primero a tener en cuenta es que aunque el hijo sea no deseado, quiéralo y empiece a desearlo. La pobre criatura no tiene la culpa de nada, usted es el culpable y por lo tanto es usted el que debe esforzarse para que la vida no sea tan mala para el pequeño. Ojalá nunca se entere de que su existencia es resultado del azar y las malas decisiones, recuerde que los pequeños son impresionables y los recuerdos adquiridos en la niñez se llevan a la tumba.

Las cosas se facilitan si usted es millonario, de lo contrario, ¿en qué estaba pensando?, ¿en serio cree que puede sobrellevar decentemente ese reto? Si no cuenta con demasiados recursos ojalá tenga educación profesional y un trabajo estable, de lo contrario, ¿en qué estaba pensando? Si no tiene ni estudio ni trabajo, le adelanto un futuro negro. Mi recomendación en ese caso es vender el bebé, hay muchas parejas que no son aptas para concebir y gastan buenas cantidades de dinero en la compra de hijos, también puede darlo en adopción pero no se lo recomiendo, no recibe nada a cambio y hay que rellenar demasiados formularios.

Supongamos que ya tiene definida la parte monetaria, bien. Lo que sigue es crearle un entorno adecuado, ¿cómo es un entorno adecuado? ―se preguntará―, ¿qué necesita tener el bebé en su entorno?, no es poco. Regístrelo pero no lo bautice, él después decidirá si quiere pertenecer o no a algún culto. A la hora de ponerle nombre piense bien la decisión porque es una marca eterna y de ella dependen cosas como la autoestima o la distinción de quien la porta (próximamente espere mis recomendaciones para ponerle nombre a su hijo). Estimúlelo frecuentemente con juguetes y sonajas ―ojalá no sean los mismos del perro―, dele toda la comida que pida ―conozco casos de empresas grandes que se van a la quiebra por alimentar un bebé―, interactúe con él, háblele ―no le va a entender pero se acostumbra a sus muecas―, sóbelo, tóquelo ―cuidado con ir a sobrepasarse y llegar a los límites de la violación, al menos en público, está mal visto― y sáquelo a tomar el sol, paséelo como su trofeíto, para eso se usan. Si no sabe cómo comportarse para no mal influenciar a su cría, piénselo dos veces, los malos hábitos que le enseñan en la escuela o en el colegio son suficientes.

Un aspecto crucial para tener en cuenta a la hora de la crianza es la influencia musical: los sonidos y hasta las letras de las canciones estimulan a los niños de diferentes maneras, si usted habitualmente escucha música barata, recapacite; no querrá que su retoño florezca convertido en un patán de cuenta de la música que escucha, no querrá que su hija llegue embarazada más temprano que usted de cuenta de las letras que la influencian. Mi recomendación es llenarlo de buena música, la clásica es la mejor elección, afina los sentidos y el gusto. También es una buena opción enseñarle los diferentes instrumentos musicales que tiene el mercado, gástele todo el presupuesto que tenga que gastarle, a la larga lo más malo que puede pasar es que no salga músico.

Con relación a los peligros que corre un niño/pre-adolescente/adolescente en la calle hay que decir varias cosas: en estos tiempos precoces, si es fémina, constrúyale un cinturón de castidad o enciérrela y se evitará varios problemas; si es varón, adviértale lo que sucede cuando se fornica sin cuidado ―es posible que termine por preñar a alguna loquilla despistada pero que conste que usted lo advirtió―. Eso por el lado sexual, por el lado de los vicios, lo siguiente: sáquese las dudas, si cree que su hijo o su hija está consumiendo drogas, asegúrese de que así sea y santo remedio. Es más, no espere a que tenga sus primeras experiencias con terceros, usted sabe qué es lo que puede pasar en esas primeras experiencias con alcohol, alucinógenos, opiáceos, psicoactivos, barbitúricos, etcétera…muéstrele usted mismo los excesos, nada mejor que hacerlo bajo la vigilancia de un adulto irresponsable.

Por último, debo mencionar algunas cosas puntuales de las que debe saber, ojalá las tenga en cuenta: por nada del mundo lo traume con cuentos raros, el miedo a las cucarachas, la oscuridad, los fantasmas o Dios le pueden causar daños irreversibles. No permita que Disney World se convierta en un sueño frustrado, logre influir para que por nada del mundo su hijo desee estar en ese sitio. Si tiene niña, no deje que haga parte de esa ridícula y ostentosa costumbre de celebrar los quince años, muéstrele que no hay nada qué celebrar, que entienda que no hay nada de bueno en estar creciendo. No le complazca los gustos, adiéstrelo de manera tal que gaste menos de lo pensado, recuerde que de todas formas esa inversión no se va a ver retribuida.

Parece que está de moda eso de tener hijos, no me alcanzan los dedos de las manos ―incluidos los dos que tengo ocupados en el cigarrillo― para contar las personas que conozco con este problema  y por eso vi necesario escribir las anteriores palabras, no había tenido el descaro de felicitar a nadie, no había sido capaz de acercarme a ningún padre ni a ningún a madre y mostrarme alegre por lo que acababa de hacer, definitivamente mis intenciones no son tan feas, por el contrario, planeé unos consejos para ser de utilidad, para servir de verdad y no solo llenar mi boca de palabras vanas; aprovecho también para desearle mucha suerte, la va a necesitar.

Posdata: si todavía no se le ha ocurrido un buen nombre para ese varón, póngale Eustaquio, tiene todas las vocales.

Caso perdido


Hacía algunos años no había tenido la necesidad de celebrar ninguna fecha especial, ese día estaba cumpliendo un mes con mi noviecita. Aunque nadie hubiera dado un peso por nuestra unión le estábamos callando la boca a más de uno, a los tíos de ella, a los primos de ella, a los amigos de ella, a los ex novios de ella y a los suegros míos; yo no los culpaba, el problema que veían era de edades, yo era muy mayor para ella o ella era muy menor para mí, me gustaba pensar más en lo segundo, eso me excitaba. Más. Yo, todo un señor, con olor a señor, con pinta de señor y con cara de señor, ella toda una damita, con su carita de señorita, sus teticas de muchachita, sus vestiditos de adolescentica, sus piernitas largas y provocativas, obviamente de niña, cuerpo de niña, toda una niña, ¡qué niñota! ¿A quién le iba a importar lo que opinaran o dejaran de opinar?, para el amor no hay edad y menos para el sexo, de todas formas ya habían pasado dos años desde que había cumplido los catorce, antes me había retrasado mucho.

Me tomé el día libre y no me aparecí por la oficina, por la mañana tuve cita con la pedicurista, la manicurista y la tijerista en la peluquería, después hice algunas partes de la rutina de ejercicios que hacía cuando era universitario, compré una loción barata con olor decente, averigüé otra barata para ella y le compré una Carolina Heredia©, hice que se la envolvieran en algún papel brillante y me fui a donde mi hermano a pedirle el carro prestado. Me sentía otra vez como en mi primera traga, estaba haciendo lo mismo que hice en la antesala de mi descorche, parecía que fuera a perder la virginidad otra vez pero no era falta de sexo, no era que no tuviera mis desfogues por ahí, de hecho se pasaban de casuales, el asunto era que no había tenido la oportunidad de asegurarme un coño estable en varios años, me tocaba ir saltando de flor en flor buscando dónde meter mi problema, ¡esa vez estaba asegurándome mi propio pan, el mío, Mi Pan!

Llegué a la casa de mi noviecita, parqueé más o menos bien, me acerqué a la fachada y toqué el timbre. Escuché que el perro/rata/murciélago-sin-alas empezó a saludarme desde adentro y le ladré unas cuantas veces para que me entendiera. Me abrió la puerta Doña Esther, la suegra, malacarosa y venenosa como siempre, con su mostacho negro, la saludé y le pregunté por Marcelita, mi noviecita, me dijo que se estaba arreglando pero que podía esperarla en la sala. Fue cuestión de dos segundos después de entrar para que el perro/rata/murciélago-sin-alas se le aventara a la bota derecha del jean a mordisquearla, seguro era de esos antinarcóticos. Me senté en un mueble lejos de los otros, para evitar contacto verbal con algún familiar de mi noviecita pero fue inevitable, Doña Esther se me acercó con un vaso lleno de líquido entre blancuzco y amarilloso en la mano, se lo recibí, Muchas gracias Doña Esthercita, Dios se lo pague, me lo tragué en un movimiento y le entregué el vaso vacío, Estaba muy rico.

Apareció la mamacita esa, con un vestidito cortico como los que se ponía, mostrando esas piernitas largas y bien formaditas, con chanclitas como a mí me gustaba, mostrando dedito. Me dio un besito tierno en la boca, cortico, me cogió de la mano y salimos, Hasta lueguito, que estén muy bien, mientras suegro y suegra le echaban la bendición a la niña. Entramos al carro y tuvimos una de esas conversaciones superfluas que solíamos tener que duró hasta que llegamos al motel. Se puso pálida cuando vio que entrábamos detrás de los otros carros, creí que se había alcanzado a ofender porque no era capaz de dirigirme la mirada a la cara y estaba ruborizada.

―¿Estás bien?, si quieres te vuelvo a llevar a la casa, no quiero que te sientas presionada ―le dije con mi voz de papá comprensivo―.
―Estoy bien, tranquilo, es que no me esperaba que me trajeras acá ―me dijo, decepcionada―, yo creí que íbamos a comer…
            ―Yo voy a comer, ¿y tú?
            ―¡Pues qué va, también! ―me soltó una de esas risitas que me llenaban de sangre―

Se empezó a quitar la ropa y yo la iba a dejar a solas un momento, que se pusiera cómoda mientras yo me ponía cómodo, apenas notó que me estaba yendo me interrumpió.

            ―¿Ya te vas?
            ―Voy al carro a fumarme un porrito…yo sé que no te gusta el humo y tú sabes que a mí me gusta mucho.
            ―¡Comparte!, ¡dame, hoy quiero fumar contigo antes! ―me soltó, emocionada―

Yo nunca le he negado vicio a nadie y ese día no iba a ser la excepción, ahí acostados en la cama le di algunas instrucciones antes de, le advertí que la mierda que iba a fumar era fuerte, la informé de posibles sensaciones, de efectos secundarios y de adicción, de todas formas estuvo dispuesta y yo ya tenía afán. Las damas primero, una calada. Dos caladas. Tres caladas. Mucha tos, ahí me di cuenta del olor de lo que había comprado. Mi turno, hice lo que sabía hacer y cuando me sentí en línea apagué el cigarro. ¡Pero yo todavía no estoy trabada!, veía normal, oía normal, olía normal, solo un leve cosquilleo en los pies. Parecía que estaba frente a una especie de organismo inmune al placer, lo volví a prender y se lo entregué. Dejó de fumar cuando se empezó a quemar los dedos, no había visto nunca una primera vez tan desaforada.

Cuando me dijo que sí empezaba a sentirse en las nubes yo ya estaba sin pantalón, me le tiré encima y empecé a desabrocharle el vestido por la espalda. Me demoré algunos minutos porque eran nudos muy bien formados, se quedó acostada bocabajo en la cama, le di vuelta y estaba durmiéndose, entonces le bajé el vestido y comencé a trabajarle con la mano. Empezó a lanzar unos gemiditos extraños, yo supuse que eran de placer y continué con las manualidades hasta que se convirtieron en gruñidos, luego en graznidos y terminaron con la expulsión de todo lo que había comido en el día, ¡la noviecita se levantó y me vomitó encima! Me quité los calzoncillos vomitados y me puse el jean, a rueda libre la limpié, la vestí ―ahí me di cuenta de que no era necesario desabrochar los nudos de atrás―, le di un vaso de agua y la monté al carro. La llevé a la casa más temprano de lo que todos pensábamos con la excusa de que nos habíamos intoxicado con los mariscos y fui a donde mi hermano a entregarle el carro con olor a vómito. Ya que lo pienso, nunca supe por qué fue que vomitó ni qué eran esos trozos verdes de cosa que habían salido de su estómago, apenas alcanzamos a durar un mes.

En caso de borrachera:


Cada ser cuenta con un organismo único que aunque puede coincidir en algunas funciones con otros cuerpos, por lo general tiene respuestas únicas cuando se estimula. Eso explica por qué yo no puedo tomarme un tinto después de que cae el sol porque no puedo dormir hasta que vuelva y salga pero mi señora madre no alcanza el sueño sin su dosis de cafeína nocturna; eso explica, también, por qué puede tener diarrea después de ingerir algún producto lácteo. Pero hoy no vengo a dirigirme a los intolerantes a la lactosa, para ellos ya hay leche deslactosada y sabe más rico, mi misión hoy es llegarle a los que tienen el mismo problema que llevo a cuestas, a los intolerantes al etanol, los que sufrimos cambios drásticos de personalidad cuando bebemos.

Hay varias clases de borrachos que se pueden encajar en dos tipos, los buenos borrachos y los malos borrachos. Los buenos borrachos son los que no son obstáculo para la diversión del momento y los malos borrachos son los que se encargan de cagarse en todo lo que estaba planeado. Si usted es un buen borracho no va a necesitar de mis consejos porque no tiene mayores problemas con beber, disfrutar y largarse a dormir; si por el contrario, usted es de esos que bebe y se enlaguna, de los que se levanta al otro día a revisar que nada falte, de los que han extraviado más de un teléfono móvil en las noches de juerga, de los que tiene descendencia sin querer queriendo y sin saber sabiendo, si usted es como yo, preste atención a los siguientes consejos.

En caso de borrachera, recuerde:

Duérmase. Es lo mejor que puede hacer, fíjese, estar dormido es casi como estar muerto y dormir la borrachera es equivalente a matarla. Tenga cuidado dónde y cómo lo hace: no es lo mismo despertar en un sofá a las cinco de la mañana que quedarse dormido en una piscina y no despertar. También fíjese en la posición que se acuesta, no querrá morirse ahogado con su propio vómito como cualquier rockstar.

Vomite. Si no puede matar la borrachera, deshágala. No sirve de mucho tomar café o comer alimentos callejeros repletos de grasa, tampoco mezclarle RedBull o empezar a trotar, lo que usted tiene que hacer es buscar un buen lugar y de la mejor manera, sacar todo eso que lo tiene haciendo estupideces. Al principio puede resultar una práctica dolorosa y repugnante, con el tiempo va a ver que no es tan difícil y además pierde peso.

Cállese. Si no pudo dormirse ni vomitar, quédese en su sitio y cállese. Es curioso que lo único que salga de la boca de un borracho sean estupideces, por lo menos yo cuando le he dedicado mucho rato a la ingesta de alcohol no soy capaz de decir otra cosa que no sean sandeces, sin gracia, fuera de contexto. Cuando vea que su lengua empieza a dormirse, coja la copa, siga bebiendo y cállese.

Váyase. Puede ser solo mentalmente, pero desaparezca. Es preferible entrar en estado de Piloto Automático a levantarse a dar lidia; si puede, apártese del grupo, mire un punto fijo lejano y concéntrese en nada, si está borracho le puede salir muy natural. Lo ideal es irse a casa, lo único malo es que ahí termina la noche para usted así empiece para los otros.

Entreténgase. Si no se puede alejar del gentío, entonces únaseles. Vaya hasta el grupo más prendido ―en ánimos, no en licor― y haga lo que ellos hacen. No importa si están haciendo ese tren tan bochornoso, recuerde que es lo único que tienen los abstemios para divertirse, no importa si están bailando, mejor, búsquese una pareja y comience a moverse. Es menos peor aparecer en fotos haciendo el ridículo en la pista que haciéndolo en el baño, solo.

Alíese. En todos los grupos de borrachos hay uno, por lo menos, que es buen borracho, úselo. Júntese con el que lo puede cuidar, asegúrese de tener un pajecillo, un escudero fiel que no lo deje cometer las estupideces que, le aseguro, puede cometer borracho. Escoja a alguien de confianza porque no lo esperan trabajos fáciles, lidiar con un borracho puede resultar tan molesto como lidiar con un político.

En caso de borrachera, evite:

Llamar. Se pueden contar con los dedos de una mano las veces que la llamada de un borracho es bien recibida, solo a un ebrio se le ocurre llamar en la madrugada y balbucear algunas barbaridades.

Mensajear. Es como llamar pero más peligroso. La llamada es efímera y generalmente nadie la graba, el mensaje de texto perdura con el tiempo y puede llegar a ser prueba irrefutable del estado etílico de quien lo manda.

Conducir. No falta el pendejo.

Llorar. Las lágrimas de un borracho por lo general causan risa en vez de lástima.

Fornicar. Recuerde que en ese momento no tiene control sobre casi nada, o mejor dicho, no tiene casi nada de control sobre algo, lo máximo que está capacitado para hacer es identificar lo que quiere, de ahí para adelante todo depende del azar.

Beber. Ya está borracho, logró su cometido, ¿para qué sigue bebiendo? Mientras más beba más guayabo lo ataca, mientras más bebe más vomita, mientras más bebe más se emborracha.

Se lo digo yo, que he sido tan mal borracho. Desde que tengo recuerdos he dejado de tener recuerdos después de muchas noches de copas, luego de haber ingerido muchos centímetros cúbicos de etanol y por eso he aprendido a tratar a mi Mr. Hyde, al tipo que sostiene el volante mientras yo estoy ocupado asesinando neuronas. De todo corazón, espero que le haya servido y le vaya a servir mucho lo que acabé de aconsejarle, yo lo he venido aplicando y me ha funcionado de maravilla, el hecho de ser intolerante al alcohol y de carecer de Caja Negra no puede ser excusa para dejar de beber, nada puede ser excusa para dejar de beber. Así se despide este borracho, que de ser tan malo, se ha vuelto bueno.

¿Católico?, ¡la suya!


Voy a suponer ―contra la lógica, el sentido común, lo real, lo posible y lo creíble― que, efectivamente, hay por lo menos un ser inmenso e invisible allá en algún lado que puede ver y saber lo que hago, dejo de hacer, pienso y dejo de pensar, que me juzga por mis malas acciones, me premia por las buenas y que tiene una misión para mí en esta vida ―y en las otras―. En el mercado dogmático actual hay decenas de opciones para querer pertenecer, cada región en el mundo parece tener la propia, hay iglesias en todos los idiomas y de todas las creencias…pero, ¿qué tiene que estar pensando uno para elegir ser católico?, ¿por qué, habiendo opciones menos peores, decidir pertenecer a una de las sectas más nocivas?

Yo comprendo que no es sencillo saber que uno vive para nada, que es mejor inventarse un amigo imaginario que le dé sentido al asunto; desde las primeras tribus ignorantes de su entorno creaban seres, sé que es más fácil creer que habrá un juicio final donde los malvados tendrán su merecido, que hay un segundo tiempo después de los quince minutos reglamentarios de muerte donde se puede salir al campo a darlo todo. El budismo también tiene cielo e infierno, el islamismo se basa también en un libro de historietas, el judaísmo también adora a un solo personaje, el espiritismo también relaciona el mundo tangible con algunos espejismos, el zoroastrismo también habla de un profeta loco que vino a cambiar las cosas y el hinduismo cree en la vida después de la muerte, ¿por qué demonios elegir el catolicismo?

Ni si quiera es divertido. Los que creen en Alá por lo menos pretenden que van a resucitar rodeados por un puñado de vírgenes ―no como las vírgenes del catolicismo― que los van a complacer como hombres y como machos. Los que creen en Jah por lo menos pueden sentir el placer del THC en sus cerebros. Los que en vez de Dios le llaman Yahveh por lo menos bailan y disfrutan de sus ceremonias.

Ni siquiera es benéfico. Los que creen en Buda por lo menos respetan la vida de los otros animales. Los que creen en La Trimurti por lo menos tienen un dios para las artes, las ciencias y la sabiduría. Los que creen en El Universo por lo menos creen en El Universo. Los que creen en los tirthankaras por lo menos buscan un estado interior superior.

Ni si quiera es respetuoso. Los que creen en Buda nunca invadirían otra población para imponer su credo. Los que creen en Jah nunca pensarían en la necesidad de un ejército. Los que creen en Lao Tsé nunca moverían un dedo en contra de algún ser vivo. Los chamanes nunca dañarían a su Pachamama.

Solía ser católico ―hace varios años empecé a pensar― y cuando me di cuenta de las barbaridades que mis correligionarios cometían y habían cometido tomé la decisión de dimitir, me expulsé de sus filas y aunque ha pasado el tiempo todavía sigo sintiendo pena, y es que, ¿a quién no le da pena saber que los enviados de Dios a La Tierra violan niños todos los días?, ¿a quién no le da pena saber que El Vaticano es de los países más ricos del mundo?, ¿a quién no le da pena saber que el perdón vale plata?, ¿no es una pena tener que renunciar a los placeres? Pero no sienta pena si es católico, todavía puede dejar de creer en boberías, nunca es tarde para dejar de creer, nunca es tarde.

Soluciones alternativas para candidatos sin alternativas


¿Está cansado de repetir jornada tras jornada las mismas promesas absurdas?, ¿le decepciona saber que los resultados de las encuestas no son los que pensaba?, ¿le preocupa que no logre quedar electo con esas simplezas que tiene que recitar?, ¿considera que a la democracia se le puede trabajar mejor?, ¿los métodos tradicionales para conseguir votos le quedan cortos?, ¿quiere aumentar el número de votantes sin tener que revolverse con ellos del todo?, ¿piensa que todavía hay mucha ética para explotar en la democracia?, ¿necesita asegurarse esa curul pero todavía tiene costra de la quemadura anterior?, ¿no le creen que no se compró ninguna vajilla?, lo que viene a continuación le puede interesar. En las siguientes líneas voy a darle algunas recomendaciones para encaminar su campaña hacia el éxito, se lo aseguro.

Primero, tengo que decirle que lo está haciendo mal. Hay errores comunes a la hora de ir de cacería de votos, hoy voy a tratar los dos más frecuentes: el primer error es querer entrarle a toda la gente, es tedioso, es fatigante, es caro y es muy poco efectivo; es como ir a pescar y querer todos los peces del mar, en este caso es mejor asegurarse los votos de una o dos minorías específicamente y llegar a casa con treinta bocachicos, ¿qué tal  dirigir su campaña hacia los enanos afrodescendientes, por ejemplo? El otro error que veo mucho es que no logran crear propuestas interesantes, se enfocan en necesidades del pequeñoburgués y dejan perder la tajada grande; en vez de mejorar el tráfico de las calles, mejorar el tráfico en las calles, quiero decir, de diez personas una tiene carro pero seis consumen drogas, hay que pensar en grande. No se ponga a proponer educación, cultura o progreso, ya sabemos que acá eso no le importa a casi nadie, lo que traduce en que casi nadie va a votar por usted, ofrezca vicio al pueblo vicioso.

Supongo que ya vio lo arriesgado que resulta comprar votos, pero, ¿qué otra elección hay?, ¿a parte de prometer construcciones, empleo y “puesticos”, a qué otras posibilidades se puede apelar? En algunos países de Europa, por ejemplo, el Estado dota de heroína y jeringa a los que dependen de la sustancia, semanalmente les da su dosis y todos quedan contentos; acá, se me ocurre, usted podría hacer algo parecido pero con los fumadores de tabaco, imagínese meterse al bolsillo a millones de personas con una propuesta tan prometedora; además la podría adornar con beneficios para la salud y el sector tabacalero del país e incluso a la labor científica y a los laboratorios dedicados a estudiar y a tratar el cáncer. Recuerde que el fin justifica los medios.

Usted conoce sus votantes y sabe que son una masa estúpida, entonces amásela: dele trago, todo el que pida; el día de las elecciones haga una sancochada gigante en su sede, invítelos, aliméntelos, quíteles el guayabo, vístalos con sus trapos estampados y llévelos a votar. Otra opción es ganar votos con los muertos pero no de la manera tradicional ―donde el occiso, sin saber y sin querer, es elector― sino aprovechándose del dolor de los vivos: ofrézcales servicios funerarios gratis o a precio de huevo, alíese con una empresa funeraria y haga el negocio más grande de su carrera, aproveche ahora que estamos en temporada de muertos ―piense en ofertas 2x1 o cajones de lujo para estratos 1, 2 y 3 del Sisbén―.

No pierda la confianza, le digo, todo puede ser posible si hace las cosas de la manera en que le acabo de indicar, son estrategias tan eficaces que de tantos votos que puede recibir va a levantar sospecha entre los candidatos envidiosos que reunieron la chichigua de siempre. Ni el tipo del segundo piso vial, ni el que promete Internet gratis para todos, ni siquiera el que quiere apuntarle a la cultura y a la educación le van a hacer competencia, sin mucho esfuerzo y con un poquito de inventiva extra, usted va a lograr lo que siempre ha querido: conseguir ese puestico público y mamar de la teta del Estado por los siglos de los siglos de los siglos. Amén.

El Sujeto

Mi foto
Hace más de veinte años nací, vengo creciendo, lucho por reproducirme y todavía no he sabido que me haya muerto.